arte nipon.

suncartoon

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em llevo. ets aquí.

em toques. jo ja suo.

però al vespre, te’n vas.

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El haiku es un poema breve de aproximadamente 17 sílabas organizadas en 3 versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Se trata de una composición de origen japonés, no suele llevar título y tampoco tiene rima alguna. Acostumbra a tratar temas relacionados con la naturaleza, las estaciones del año, la cotidianidad… Parte siempre de la observación y de la apreciación del entorno que rodea al autor.

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http://www.elrincondelhaiku.org/sec1.php

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La cumbiera intelectual

Ante la pregunta ¿qué es la cultura?, encontramos una multitud de respuestas. Se dice, por ejemplo, que cultura es toda la información y las habilidades que posee el ser humano. O que cultura son el conjunto de conocimientos acumulados en una serie de instituciones que se reproducen en el tiempo. Pero también se entiende la cultura como la capacidad de un individuo concreto para destacar en un medio; o bien, el conjunto de formas de expresión de un grupo social determinado.

Como vemos, las definiciones de cultura son varias y además, muy distintas. Pero de entre todas las definiciones que han llegado a mis manos, hay una que me parece interesante. No es nueva, pero sí metafórica y atractiva. Dice Dietrich Schwanitz, uno de los autores más controvertidos de la escena cultural europea, que la cultura es «el resultado de un permanente proceso de sedimentación, una especie de morrena terminal, un montón de contenidos depositados por el glaciar de un consenso general».

Estos sedimentos a los que hace referencia Schwanitz son los personajes, los acontecimientos y los libros y demás obras artísticas que nuestra comunidad etiqueta como básicos e indispensables para poder formar parte de ella. Son piezas que crean significados y que hacen surgir un sentimiento de inclusión e integración en el grupo. Juntos hacen posible una mayor comprensión entre individuos. Por poner un ejemplo, estos sedimentos son los que permiten que cuando uno escucha decir “siempre nos quedará París”, le añada automáticamente a este aparentemente inocuo mensaje, toda una serie de connotaciones, valores e ideologías contenidas en el film Casablanca (1942): honestidad, fidelidad a las ideas, defensa del débil, amor, añoranza, pasión por el jazz…

En este mundo de la cultura, existen textos canónicos, textos que contienen sabiduría; que te avisan de los errores que puedes cometer. Es toda la experiencia de la humanidad extractada, condensada y archivada en obras que algunos se han tomado la molestia de ordenar y jerarquizar. De esta manera se facilita que el que quiere entrar al club de la cultura, sepa cuál es el camino a seguir, por dónde ha de empezar y qué estaciones no se puede saltar. De entre las personas que con más éxito han creado o propiciado un canon, podríamos citar a Harold Bloom en Estados Unidos y, de forma más mediática, pero también con una enorme resonancia, a Bernard Pivot con su Bouillon de culture en la televisión francesa y, por qué no, a Fernando Sánchez Dragó con su programa Negro sobre blanco.

Desde mi punto de vista, viniendo de una educación secundaria que no se toma muy en serio este enfoque de la cultura, una buena entrada al club es la que propone, por ejemplo, Roberto Cotroneo con su mini-canon titulado Si una mañana de verano un niño. Carta a mi hijo sobre el amor a los libros. En este canon, Cotroneo nos invita a leer una serie de libros elegidos con mucho cuidado y cargados de una buena dosis de sabiduría. El primero que nos introduce es La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson, del cual dice que enseña lo sutil y ambigua que es la frontera que separa el bien del mal, y cómo la aventura es un camino doloroso que sin embargo, ha de ser recorrido. Luego habla de El guardián entre el centeno, de Jerome David Salinger, y lo presenta como un cóctel de ternura y transgresión. También incluye el poema The love song of John Alfred Prufrock, de Thomas Stearns Eliot, el cual nos ayuda a entender por qué los grandes acontecimientos pueden parecer pequeños y los pequeños, alterar el universo. Finalmente nos presenta a Thomas Bernard y su libro El malogrado, que nos habla del talento, del ser, de las odiosas comparaciones, de la huida de la mediocridad, de la humildad, de la envidia y de la música.

Como siempre, no todo es bloanco o es negro. Pertenecer al club de la cultura no necesariamente te hace ser mejor persona. La historia lo demuestra: entre los oficiales nazis había gente de extraordinaria cultura, pero eso no les impidió llevar a cabo, con absoluta frialdad y nulo respeto, el holocausto.

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Encantada de conocerse

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Nací y vivo en Barcelona, ciudad turística por excelencia. Capital del ruido y los malos olores. Punto cero de una avasalladora onda expansiva de estrés que nos penetra a todos hasta el fondo y se instala en nuestro interior para luego consumirnos lentamente y hacer que seamos más frágiles cada día.

Barcelona tiene mar, tiene montaña y tiene sol. Pero no sabe cuidar de ellos. Barcelona tiene demasiadas cosas en mente. Se pierde. Se desconcentra. Se descuida. Barcelona es demasiado. Barcelona es humo y es ruido. Barcelona escuece y pica. Da alergia. Barcelona es gris. Barcelona se pega y jamás se despega. Barcelona va contigo a todas partes, la tienes en el baño, en el gimnasio, incluso se mete en tu cama. Barcelona es viciosa. Barcelona está húmeda. Y es que en los 101,4km2 que tiene el área de Barcelona, viven, amontonados, más de un millón y medio de individuos. Y a pesar de ser tantos, se sienten solos. No se conocen.

Barcelona se siente bella, se cree amable. Barcelona está encantada de sí misma.

A mí Barcelona me irrita y me invita a marcharme a otros lugares, aunque sólo sea por unos días. Lejos, cerca; subir, bajar… da igual. La cuestión es desintoxicarse un poco de esta especie de droga urbana.

Me he desplazado hacia el Norte, un poco hacia el Sur y otro tanto hacia el Oeste. (El Este lo tengo pendiente). He cruzado mares, playas, calles, sierras, estrechos, puentes e incluso un océano. He subido y bajado cuestas y escaleras. Me he bañado en ríos, lagos, piscinas y playas. Pero jamás he logrado echar de menos a mi ciudad. Más bien lo contrario. Cuando me alejo de ella siento que mi ángulo de visión crece, veo más, mejor y más allá y las ideas brotan con mayor fluidez. Y me gusta. Eso sí, por ahora, siempre he vuelto a ella.

Barcelona me absorbe continuamente pero un día u otro dejará de hacerlo. Estoy convencida. Ese día quizás sí la eche de menos.

Todas estas impresiones sobre Barcelona se despertaron en una de mis escapadas y desde entonces no han cesado. Fue en agosto de 2006. Aquél fue mi viaje más distante, el más intenso, el más largo. Fue mi primera vez en Canadá. Era verano. Iba sola. El motivo del viaje era el inglés, pero una vez allí me empapé de muchas más cosas además de vocablos ingleses. Canadá es aire, es agua, es montaña, es calma, es cielo, es silencio, es frio, es calor. En Canadá respiro. En Canadá, miro hacia arriba, hacia delante, o hacia los lados y veo cielo, siempre hay cielo. Y está limpio. Canadá cuida de sí mismo y también de ti. Canadá te abraza, pero no te agobia. Canadá es respeto. Canadá es trasparente. Canadá es inmenso, sí, pero no está impregnado de ese sentimiento de soledad que invade las calles de Barcelona.

Si Barcelona escocía, Canadá estimula. Da placer. Tras esta primera experiencia, el año pasado volví a Canadá, ya no como estudiante fugitiva sino a trabajar y este verano volveré. Sí, quizás Canadá también me esté absorbiendo como Barcelona, pero él lo hace con delicadeza. Es, simplemente, más elegante.

***

Os dejo una cita del libro Odio Barcelona con la que me siento muy identificada. Dice Llucia Ramis que:

Barcelona nos gusta, pero no sabemos por qué; la odiamos pero no la abandonaríamos. Logra lo que, probablemente, no sería capaz de conseguir ningún otro lugar del mundo: que nos quedemos, aunque no llegue a acogernos.

Odio Barcelona es, para algunos, un grito de denuncia, una crítica a la capital catalana. Y para otros, es una oda a la ciudad. Os invito a que lo leáis.

Y os recomiendo también la canción Barcelona, de Muhel.

Emma Miguel Rioja

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Viaje con nosotros

Viaje. Ida a cualquier parte, aunque no sea jornada, especialmente cuando se lleva una carga.

Ítaca

Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,

desea que el camino sea largo,

lleno de peripecias, lleno de conocimientos.

A los Lestrígones y a los Cíclopes,

al encolerizado Poseidón no temas,

tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,

si tu mirada permanece alta, si una escogida

emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.

A los Lestrígones y a los Cíclopes,

al fiero Poseidón no los encontrarás,

si no los llevas dentro de tu alma,

si tu alma no los coloca delante de ti.

Desea que el camino sea largo.

Que muchas sean las mañanas estivales

en que con cuánta satisfacción, con qué alegría

entrarás en puertos por primera vez vistos.

Haz un alto en los mercados fenicios,

y adquiere hermosas cosas,

nácares y corales, ámbares y ébanos,

y sensuales perfumes de todas clases,

los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.

Visita muchas ciudades egipcias,

aprende y aprende de los instruidos.

Siempre en tu mente ten a Ítaca.

La llegada a allí es tu destino.

Pero no precipites el viaje en absoluto.

Es mejor que muchos años dure.

Y que, ya anciano, arribes a la isla,

rico con cuanto obtuviste en el camino,

sin esperar que riquezas te dé Ítaca.

Itaca te dio el hermoso viaje.

Sin ella no hubieras emprendido el camino.

No puede darte nada más.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.

Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,

ahora ya habrás comprendido qué significan las Ítacas.


Constantino Cavafis

Ítaca es una descarga de energía positiva, optimismo y a la vez, un empujón para seguir avanzando y crecer sin temores ni complejos. Ítaca nos invita a hacer una fugaz mirada hacia el pasado, para después, plantearnos un propósito y acto seguido, empezar el camino que nos lleve a su realización. Ítaca describe el viaje de nuestra vida. Y es que la vida es un viaje en el que cada uno de nosotros navega de un lado hacia otro. A veces con un destino marcado y otras, no. Pero siempre viajamos. Viajamos cuando leemos; viajamos en sueños; viajamos en tren, en avión y en barco; viajamos en las exposiciones; viajamos en el cine; viajamos a otros países u otras ciudades; viajamos solos, en la intimidad; viajamos acompañados; viajamos de día y también de noche.

En este viaje siempre hay algo constante y es que en ningún momento dejamos de conocer, encontrar, desarrollar, pensar y descubrir. Conocemos lugares y personas; encontramos objetos y oportunidades; desarrollamos nuestras capacidades; pensamos en el ayer, en el hoy y en el mañana; y lo más importante, cada día descubrimos algo nuevo y lo llevamos siempre encima.

http://www.youtube.com/watch?v=3xNBEfHYMSI

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aviDa dollarS

El arte contemporáneo se ha convertido en un proceso de producción más dentro del mercado capitalista. Todo artista ansía poder colgar sus cuadros en algún museo y figurar en los catálogos de arte. Sueñan con la inmortalidad. Sin embargo, hoy en día, son muchos los artistas que buscan exponer sus trabajos, no para el goce del público, sino para vender. Esto es cierto hasta el punto que la calidad y el reconocimiento de sus trebajos depende, casi exclusivamente, del nivel de cotización de sus obras en el mercado internacional. Esta mercantilización ha contribuido a prostituir el mundo del arte hasta el punto que hoy se considera “arte” simplemente aquello que se compra o se vende como tal. Las obras de arte son hoy, simples mercancías con las que poder especular.

Por si quedaba alguna duda, los siguientes ejemplos ilustran esta realidad de modo feaciente:

Mierda de artista (Piero Manzoni, 1961)

Mierda de artista (Piero Manzoni, 1961)

Piero Manzoni (Italia, 1933-63) está considerado como uno de los grandes artistas del siglo XX. Ha logrado estar en los museos y en los catálogos. Pero, ¿con qué? En 1961 creó 90 latas de conserva con sus propios excrementos en el interior. Las llamó Mierda de artista. Estas latas se vendieron y se subastaron en Sotheby’s, la casa de subastas internacional más antigua del mundo. Las latas de Manzoni llegaron a venderse por más de 120.000 euros y siguen en el mercado. Algunas de estas latas han estado expuestas en museos como el Pompidou, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el Museo Nacional de Arte Reina Sofía y la Tate Modern. Las latas de mierda de Manzoni son una inversión mucho más rentable que un inmueble en el mercado español de antes de la actual crisis.

Fuente (Marcel Duchamp, 1917)

Fuente (Marcel Duchamp, 1917).

Pero Manzoni no fue el primero. El vanguardista Marcel Duchamp (Francia, 1887-1968) produjo en 1917 otro polémico artefacto: un urinario masculino de porcelana blanca, bajo el título Fuente. Esta obra se expuso en el MOMA.

La imposibilidad física de la muerte en alguien vivo (Damien Hirst, 1991).

La imposibilidad física de la muerte en alguien vivo (Damien Hirst, 1991).

En la misma línea, encontramos a Damien Hirst (Reino Unido, 1965) que se ha convertido en el artista británico vivo, más rico del mundo con obras como La imposibilidad física de la muerte en alguien vivo, en la que presentaba a un tiburón en formol; o con las calaveras humanas de platinio con incrustaciones de diamantes, por las que alguien pagó 63 millones de euros. Él también está considerado como uno de los mejores artistas de finales del XX y comienzos del XXI.

http://www.youtube.com/watch?v=A2QN6sFx7pI&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=-R7QvpABzSo.

Y no podemos dejar de citar, en esta lista de artistas especuladores, a Salvador Dalí (España, 1904-89). Dalí sentía pasión por el dinero y supo hacer de su obra, una inagotable fuente de ingresos. Su obsesión con el dinero fue sancionada por los surrealistas, que le colgaron el apodo aviDa dollarS, (anagrama elaborado a partir del nombre del artista).

Si algo podemos sacar de todo esto es que la sociedad de consumo necesita cambios profundos. En concreto, necesita lecciones como la que no hace mucho dio Joshua Bell (Estados Unidos, 1967) a los ciudadanos de Washington:

“Viernes, 12 de enero de 2007. Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell (Estados Unidos, 1967), uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza. El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió“.

El País, 9 de abril de 2007

Información de interés:

http://www.gestioncultural.org/gc/boletin/pdf/bgc12-JMartin.pdf

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Fetichismo/mierda/elpepucul/20070809elpepirdv_2/Tes

http://www.elpais.com/articulo/cultura/belleza/pasa/desapercibida/elpepucul/20070409elpepucul_1/Tes

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Postales de Barcelona

El último día, hablábamos de la dificultad de proyectar la cultura de una ciudad o un país sin caer en los tópicos y los mitos que envuelven a esa cultura. No hay que irse tan atrás en el tiempo para encontrar mecenas como Huntingon. Hace unos meses, Jaume Roures le pedía al cineasta Woody Allen que retratara la ciudad de Barcelona en una de sus películas. El resultado fue Vicky, Cristina, Barcelona, que para muchos es un ejemplo de como caer en los tópicos.

Resulta interesante escuchar al propio Roures hablar sobre estos temas en una entrevista que hace escasos meses le realizamos unas compañeras de clase y yo. Escuchar reportaje

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Spain is different

¿Es posible, cuando constituyes una estética para un producto cultural, huir de los tópicos? ¿Se puede hacer un producto cultural sin tópicos?

Lunes 23 de febrero. 7 de la mañana. Suena el despertador, salgo de la cama, me meto en la ducha, me visto, preparo el desayuno, enciendo la radio y… ¡sí! Penélope Cruz se ha llevado el Oscar a la mejor actriz secundaria por su papel en Vicky, Cristina, Barcelona, la última película de Woody Allen, producida por el catalán Jaume Roures. La noticia me alegra.

penelope-y-allen

Sigo escuchando y me llama la atención una noticia que dice que la exposición Sorolla. Visión de España, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), ha recibido, en tan solo un fin de semana, un total de 8.000 visitantes. Esta exposición muestra los catorce frescos que Sorolla pintó para la Hispanic Society of America, en Nueva York, y los dibujos preparatorios de estas obras. Me asombra la cantidad de individuos que se han acercado a contemplar dichas obras y por este motivo, decido documentarme un poco más y averiguar qué es la Hispanic Society of America.

La Hispanic Society of America fue creada en 1904 por el mecenas Archer Milton Huntington y consta de un museo y una biblioteca. Desde su constitución, Huntington quiso decorar el centro con motivos hispánicos, es decir, con toros, castañuelas, lunares y gitanas. Por este motivo, en 1909 le pidió a Joaquín Sorolla y Bastida que decorara la Hispanic Society of America. Sorolla aceptó el encargo. Aunque no fueron motivos españoles, sino visiones de las distintas regiones de España. Sorolla llenó las paredes de la recién creada Hispanic Society of America de imágenes que reproducen los modos de vida y las costumbres de la España de comienzos del siglo XX: procesiones, jotas, fiestas tradicionales… Sus obras reflejan aires de calma, optimismo y prosperidad. Estos cuadros son los que ahora se exponen en el MNAC.

sorolla

Probablemente Sorolla sintió en aquel momento que había hecho una obra rompedora, alejada de todos esos tópicos que Huntington, o cualquier norteamericano o europeo, podía tener en mente al pensar en España. En las obras de Sorolla no hay gitanas, ni toreros, sino gente corriente; tampoco suena el flamenco, ni el repicar de las castañuelas, sino voces, viento, risas, olas, melodías… Sorolla muestra una España que en la actualidad calificaríamos de plural y diversa, con una enorme riqueza regional. Es cierto que va más allá de la clásica bailaora, pero aun así, todos estos elementos no dejan de ser el reflejo de la España profunda, católica, antireformista… la España de siempre. Nadie diría, viendo los cuadros de Sorolla, que ya existía la luz eléctrica o el ferrocarril. La España de Sorolla seguía siendo un reducto costumbrista. El mundo había iniciado el progreso pero España seguía siendo una reserva espiritual inmune a la modernidad.

No sería absurdo pensar que hoy, un hipotético bisnieto de Huntington, heredero de su fortuna y su poder, le encargara a la fotógrafa Annie Leibovitz la tarea de decorar los muros de la Hispanic Society of America

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Ciertos publicistas y expertos en imagen reclaman un cambio de la marca España. Sin embargo, resulta casi imposible elaborar un producto que refleje la cultura de un país sin caer en los tópicos y mitos que envuelven esa cultura. Los tópicos son clichés o fórmulas que habitan en el inconsciente de las masas y resultan magnéticos. Son imágenes claras, fuertes y poderosas de un lugar, una tradición y unos valores. Sólo los buenos artistas, aquellos capaces de ver lo que para otros es invisible, podrían representar una cultura sin caer en tópicos. Un buen ejemplo de esta habilidad, lo encontramos en la última obra de Miquel Barceló, la que hizo, por encargo, en la cúpula del Palacio de las Naciones Unidas. Aquella obra tenía que simbolizar la paz, la humanidad, la unión… Ante tales significados, lo más común habría sido encontrar un mural lleno de manos unidas, palomas blancas, sonrisas… pero, sorprendentemente, dimos con un techo lleno de estalagtitas de colores estridentes que, de un modo novedoso, simbolizaba la multiplicidad de puntos de vista y la pluralidad.

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