aviDa dollarS

El arte contemporáneo se ha convertido en un proceso de producción más dentro del mercado capitalista. Todo artista ansía poder colgar sus cuadros en algún museo y figurar en los catálogos de arte. Sueñan con la inmortalidad. Sin embargo, hoy en día, son muchos los artistas que buscan exponer sus trabajos, no para el goce del público, sino para vender. Esto es cierto hasta el punto que la calidad y el reconocimiento de sus trebajos depende, casi exclusivamente, del nivel de cotización de sus obras en el mercado internacional. Esta mercantilización ha contribuido a prostituir el mundo del arte hasta el punto que hoy se considera “arte” simplemente aquello que se compra o se vende como tal. Las obras de arte son hoy, simples mercancías con las que poder especular.

Por si quedaba alguna duda, los siguientes ejemplos ilustran esta realidad de modo feaciente:

Mierda de artista (Piero Manzoni, 1961)

Mierda de artista (Piero Manzoni, 1961)

Piero Manzoni (Italia, 1933-63) está considerado como uno de los grandes artistas del siglo XX. Ha logrado estar en los museos y en los catálogos. Pero, ¿con qué? En 1961 creó 90 latas de conserva con sus propios excrementos en el interior. Las llamó Mierda de artista. Estas latas se vendieron y se subastaron en Sotheby’s, la casa de subastas internacional más antigua del mundo. Las latas de Manzoni llegaron a venderse por más de 120.000 euros y siguen en el mercado. Algunas de estas latas han estado expuestas en museos como el Pompidou, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el Museo Nacional de Arte Reina Sofía y la Tate Modern. Las latas de mierda de Manzoni son una inversión mucho más rentable que un inmueble en el mercado español de antes de la actual crisis.

Fuente (Marcel Duchamp, 1917)

Fuente (Marcel Duchamp, 1917).

Pero Manzoni no fue el primero. El vanguardista Marcel Duchamp (Francia, 1887-1968) produjo en 1917 otro polémico artefacto: un urinario masculino de porcelana blanca, bajo el título Fuente. Esta obra se expuso en el MOMA.

La imposibilidad física de la muerte en alguien vivo (Damien Hirst, 1991).

La imposibilidad física de la muerte en alguien vivo (Damien Hirst, 1991).

En la misma línea, encontramos a Damien Hirst (Reino Unido, 1965) que se ha convertido en el artista británico vivo, más rico del mundo con obras como La imposibilidad física de la muerte en alguien vivo, en la que presentaba a un tiburón en formol; o con las calaveras humanas de platinio con incrustaciones de diamantes, por las que alguien pagó 63 millones de euros. Él también está considerado como uno de los mejores artistas de finales del XX y comienzos del XXI.

http://www.youtube.com/watch?v=A2QN6sFx7pI&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=-R7QvpABzSo.

Y no podemos dejar de citar, en esta lista de artistas especuladores, a Salvador Dalí (España, 1904-89). Dalí sentía pasión por el dinero y supo hacer de su obra, una inagotable fuente de ingresos. Su obsesión con el dinero fue sancionada por los surrealistas, que le colgaron el apodo aviDa dollarS, (anagrama elaborado a partir del nombre del artista).

Si algo podemos sacar de todo esto es que la sociedad de consumo necesita cambios profundos. En concreto, necesita lecciones como la que no hace mucho dio Joshua Bell (Estados Unidos, 1967) a los ciudadanos de Washington:

“Viernes, 12 de enero de 2007. Hora punta en una estación de metro en la ciudad de Washington. Un músico toca el violín vestido con vaqueros, una camiseta y una gorra de béisbol. El instrumento es nada menos que un Stradivarius de 1713. El violinista toca piezas maestras incontestables durante 43 minutos. Es Joshua Bell (Estados Unidos, 1967), uno de los mejores intérpretes del mundo. Tres días antes había llenado el Boston Symphony Hall, a 100 euros la butaca. No había caído en desgracia, sino que estaba protagonizando un experimento recogido por el diario The Washington Post: comprobar si la gente está preparada para reconocer la belleza. El experto Leonard Slatkin, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de EE UU, había previsto que el músico recaudaría unos 150 dólares y que, de mil personas, unas 35 se detendrían haciendo un corrillo, absortas por la belleza. Hasta un centenar, según Slatkin, echaría dinero en la funda del violín. Pero eso no fue lo que ocurrió“.

El País, 9 de abril de 2007

Información de interés:

http://www.gestioncultural.org/gc/boletin/pdf/bgc12-JMartin.pdf

http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/Fetichismo/mierda/elpepucul/20070809elpepirdv_2/Tes

http://www.elpais.com/articulo/cultura/belleza/pasa/desapercibida/elpepucul/20070409elpepucul_1/Tes

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1 comentario

Archivado bajo Uncategorized

Una respuesta a “aviDa dollarS

  1. stephh

    no se quien seas pero me gusta lo que escribes… mas bien dicho lo que piensas wow pense que nunca encontraria a alguien que pensara similar a mi… te agradezco profundamente, me has devuelto las esperanzas!!

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